Una gigante de un metro sesenta, Con su pelo negro balanceándose Culpa de los besos infinitos del viento, Viene hacia mí.
Sentí los tambores mas veloces sonar en mi pecho, Sentí al temor apoderarse de mis manos, Haciendo presente al sudor Que no quería perderse dicha velada.
Sabía a la perfección cada detalle de su alma, Sabía minuciosamente como hacerme perder en la tentación. Los dos sabíamos.
Pertenecemos a la lista de debilidades, Hay una afinidad que no queremos envenenar.
Probamos hundirnos en otras miradas, Jugamos a los enamorados, Robamos sonrisas que hoy ya son lejanas.
Y volvimos a golpear la puerta, Nuestra puerta. Esa que siempre estará abierta Para nosotros dos.Adriana 19-12-08 Veces Visitado 236 |
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