Prodigabas sus defectos, sin encontrar su hermosura, ¿Por qué demonios buscabas aumentar su calentura?
Si jamás fuiste mujer, ni compañera, ni amante. Ni carbón para ti era él; o cualquier otra materia sólida que fuese combustionante.
Pero al fin halló al artista que vio en la mujer dulzura, y desde entonces se amaron en sesiones de locura.
Deberías dar las gracias a tan ilustre galante, que convierte tu basura en el más puro diamante.
Pero tú sigues enferma, solo lo ves diferente, ¿No ves que cambió la forma, de tristona a sonriente?
Te acoges en la ceguera y a Dios por ella bendigo, que aquel que a tu mujer goza, es tu mejor amigo.
Hoy continúa la historia de este billar a tres bandas pues a todos beneficia si no media propaganda.
Contento queda el Cupido, pues sus gustos mejoraron al ser felices las manos que su cuerpo exploraron.
Eso Le Hiciste a Cupido aquella semana, y cuenta nunca te diste de lo vulnerable que eres ante su mente sana, ArianaÁlvarez 19-12-08 Veces Visitado 180 |
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