Despierta la bestia de mi corazón que un día con tu amor derrotaste, animal alimentado de todo el dolor que al marchar en mí creaste.
Arrancaste mis ojos con frialdad dejando en el suelo el resto de mi ser, mordiste mis labios sin mostrar piedad riendo el más triste perecer.
Una cruel risa se pudo oír por las esquinas y tu aroma impregnaba la nocturna brisa mientras la sangre caía por mis mejillas, cuando cada parte de mi piel quedaba fría.
Desearía no haberte conocido, no haberme entregado a tu amor; desearía que mío nunca hubieras sido, tal vez así aún tendría un corazón.
Todo te lo llevaste en aquel instante en que te marchabas con el alba girando la cabeza sólo para contemplarme, para ver el dolor que me dejaste aquella mañana.
Cruel destino ante mí queda abierto pues es mi último recuerdo tu figura, sólo tu cabello que levantaba el viento, el sonido de tacones perdidos en la negrura.Terry 19-12-08 Veces Visitado 255 |
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