Qué triste es el presenciar cómo te hundes, hermano, tu vulnerabilidad te va llevando hacia abajo y tus vicios debilitan y anulan tu voluntad.
Ya no eres hombre, en verdad, sólo una piedra rodando en la pendiente de la vida, hasta el fondo del barranco, sin quererlo remediar.
Sólo un barco a la deriva, a merced del huracán, sin timonel y sin guía, siempre a merced de los vientos que te llevan y te traen.
Quiero ayudarte y no puedo, porque tu mismo no dejas que te puedan ayudar. Así, no tienes salida, eres un caso perdido en los caminos de la vida; cómo me duele, mi hermano, el verte así naufragar.-Ritter Bonilla 19-12-08 Veces Visitado 236 |
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