La noche estaba es silencio y tan fría, cuando llegué suspirando en el parque, ante el fulgor de la luna amarilla.
En su carrera los vientos gemían, regocijadas se arrastran las hojas, y se desprenden las flores de azul.
Canta en la fuente tal ave nocturna, calla su voz y muy rauda se aleja, sobre las aguas oscila una flor.
En esas sombras paseaba tan solo, ante mi paso el buen árbol despierta, y compasivas se inclinan sus hojas.
A su costado una flor tan pequeña, busca cobijo del viento en sus ramas, entre lo oscuro que envuelve la veo.
Desde sus ojos alumbra un destello, que como un astro aparece de pronto, llena mi esencia con su resplandor.Terry 19-12-08 Veces Visitado 200 |
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